FORMACIÓN DE PROFESORES DE HATHA YOGA ESCUELA DE VIDA YÓGUICA

Para ser profesor o para profundizar en tu práctica de Yoga

Bienvenidos a la Formación de Profesores de Hatha Yoga

Como futuro alumno de la escuela pensamos que tienes derecho a saber cuál es nuestro debate. A escuchar al equipo de dirección como si estuvieras espiando detrás de la puerta en una de nuestras reuniones.

Para nosotros no es importante tu currículum, de dónde vienes, qué aspecto tienes, qué estructura tiene tu mente, cómo funciona tu ego. Tampoco queremos cambiarte, ni colaborar en un nuevo  “maquillaje” o en fabricar un personaje mejor, esta vez con máscara de yogui.

Nuestra relación contigo es amorfa, no tiene forma ni objetivo (observamos con interés que amorfa contiene la palabra amor). Lo que queremos es andar juntos, mirarnos sin juicios, sin cavilaciones que nublen la experiencia natural de la relación humana, una de las cosas más enriquecedoras que tenemos en este mundo. Y compartir.

La práctica del yoga trae este tipo de mentalidad. Somos un poco yoguis pues.

Tenemos absoluta confianza. ¿En qué? Tenemos fe, confianza, en la vida que vive en cada uno de nosotros. Confiamos plenamente en la existencia de una bienaventuranza natural que está en todos los seres y que no puede apagarse. Esa fe es la que hace que no nos importen mucho las formas. Y nos da el clima de tranquilidad del que no tiene que hacer algo difícil. Sólo queremos poner óptimas condiciones para que la verdad de la bondad interior, de la inocencia, se haga evidente en tu/nuestra conciencia. Esta podría ser una definición de yoga: Condiciones óptimas para que lo que tiene que ocurrir, ocurra.

Tenemos fe en ti porque nos hemos visto a nosotros mismos. Podemos ver nuestra mente/ego tratando de ocultar el amor incondicional y podemos ver como sus intentos son inútiles. Esa “vida” vive. Y su latido, tan puro e indestructible, lo tenemos todos. En eso radica su belleza. Es un algo que nos une. Sólo hay que tener paciencia o a lo sumo, poner condiciones óptimas. Ponerlo fácil.

No es relevante cómo seas, pero sí queremos que te hagas una idea de cómo somos nosotros, de dónde te metes. Te estamos invitando a un viaje de por lo menos dos años, es una decisión importante.

Nos hemos preguntado qué es un yogui. Y curiosamente no hemos dicho ni una sola palabra sobre posturas. No en esta parte de la conversación. Tampoco Sri Krishna en el Bhagavad Gita habla sobre posturas a Arjuna cuando le describe qué es ser un yogui, ni Sri Patanjali en los Yoga Sutras, más allá de la postura de meditación.

Con todo y con eso, el estudio de las asanas en nuestra escuela corresponde a una gran parte del programa. Nos gustan mucho, son poesía corporal, la mente se relaja, la energía se equilibra. Las posturas clásicas de Hatha Yoga son una joya. Vamos a enseñártelas muy bien. Y el segundo año vamos a formarte para que puedas enseñarlas muy bien. Además de su anatomía y fisiología, estudiaremos su efecto físico, mental-emocional y energético a través de la Medicina Tradicional China ¿qué hace la China en la India? Nos parece muy adecuado ver la asana a través del paradigma de meridianos, órganos, entrañas y cinco elementos para comprender como actúa cada postura. Nuestra escuela de Hatha Yoga clásico se complementa con una pincelada de Medicina Tradicional China. Un mestizaje interesante.

Volviendo a la pregunta básica ¿Qué es un yogui? Dijimos cosas más o menos así:

Es uno que sabe por experiencia que hay un cielo en el fondo de su mente. Uno que sabe eso inequívocamente y que no lo olvida cuando “las condiciones no son óptimas”.

Un yogui es alguien que está contento ¿cómo no va a estarlo si lo único inmutable dentro de sí es hermoso, pacífico e incondicional?

Un yogui no se deja engañar por las apariencias. No ve los cuerpos, las emociones, los pensamientos como la verdad, sino como fluctuaciones de la mente, por lo tanto tiene una relación tranquila y liviana con esa fluctuante “realidad”. Eso le trae una profunda paz. La rabia del yogui pasa por él y se desvanece sin dejar rastro. La envidia del yogui apenas se sostiene en la materia. El cuerpo del yogui lo lleva por el mundo sin ser el protagonista. El yogui no construye su vida sobre los altibajos de su energía sino sobre la solidez de su conciencia, de su amor. Eso es lo que le produce ese contento pacífico.

Con la práctica del yoga uno aprende a relacionarse con la mente y sus procesos de otra manera. Se libera de su tiranía. De sus espejismos. El yogui puede observar desde un lugar neutral sus adicciones y relaciones manipuladoras. La meditación es algo tremendamente útil, que le da otro sabor a un día corriente y una respuesta creativa y amorosa a las encrucijadas.

Algo de esto está ocurriendo en nuestras vidas. Y sentimos que un buen de seguir profundizando en ese camino es compartirlo.

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Fuerza y valentía para los retos de la vida

Estos años de formación son un viaje de transformación personal. Alumnos y profesores profundizaremos más y más en el capital de energía y valor que tenemos dentro. Queremos destapar el poder humano ante las dificultades y las crisis. No somos víctimas. Tenemos mucho coraje por desplegar que se puede activar delante del miedo. Podemos descubrir una firmeza consciente sobre la que establecer nuestros pasos vitales.

 

Sadhana. La disciplina para el despertar

La tradición yóguica nos enseña que con disciplina podemos crear un nuevo sistema nervioso. Aprenderemos a diseñar disciplinas personales con asanas, pranayamas y meditación. Día tras día superaremos la inercia y estableceremos unas nuevas rutas. Una mente sin entrenar no puede conseguir nada. Te daremos pistas para que desarrolles un concepto de disciplina sin culpa ni violencia.

 

Linaje y maestros

El linaje del yoga está lleno de grandeza y consistencia. Nos da mucho agradecimiento y seguridad estar sentados sobre los hombros de tan tremendos gigantes. Son siglos de observación y profundización, un alumno aprendiendo de un maestro y convirtiéndose en maestro de la siguiente generación. Así desde hace más de cinco mil años.

Tenemos el honor de tener detrás a seres como Patanjali, Bhagavan Nityananda, Swami Muktananda Paramahamsa, Swami Sivananda y su discípulo Swami Satyananda Saraswati, Krishnamacharya y sus discípulos Iyengar, Pattabhi Jois, Desikachar, e infinidad de buscadores que han dejado su legado anónimo. Tenemos libertad y el deber de hacer de esto nuestra esta experiencia. Miles de semillas echadas al viento están germinando en los corazones de quienes pretenden una vida consciente y feliz.

 

La sangha. La buena compañía

La sangha es el grupo de personas que practican, estudian y crecen juntas. Es un bello “refugio”. En nuestra escuela pensamos que el apoyo de profesores y compañeros de camino es un ingrediente importante, dulce y motivador. Se da de manera natural, estamos unidos por un mismo propósito. Nos sumamos en nuestro proceso. La vida es más alegre y bella si tenemos el refugio de la sangha.

Serás un profesor…

Te vamos a dar las herramientas necesarias para que disfrutes dando clases sintiéndote seguro y tranquilo.  Vamos a pasar juntos seiscientas horas, con un buen material pedagógico. Vas a tener muchas horas de práctica, todas las que quieras hasta que te sientas preparado. Tendrás las tutorías que necesites con los profesores de la formación, donde podrás compartir tus dudas, pedir apoyo y nutrir tu confianza.

Finalmente respaldaremos tu creatividad a la hora de dar clases.

 

Y si no estás interesado en ser profesor…

Y si sólo quieres formarte para profundizar en esta disciplina y en ti mismo, serás también bienvenido. En esencia el yoga no está limitado a quien lo quiera transmitir dando clases, es una escuela de vida libre, en la que cada uno se sumerge en su camino con unos recursos que puede utilizar cuando lo necesite. El aprendizaje y su resultado son los mismos para todos, encontrar un sustento sólido y amoroso para vivir la vida.

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