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Hace años, Petra, una comadrona con una larga experiencia con la que solía trabajar, me contó lo que ella recomendaba cuando un bebé estaba mal colocado. Decía a la madre que se acostara y se relajara mientras acariciaba su vientre en círculos, como indicando al bebé el camino que debía recorrer para adoptar la posición más adecuada para un nacimiento libre de dificultades. ¡El porcentaje de éxito era muy elevado! ¿A qué se debía?

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Si pensamos en los motivos físicos que pueden provocar una mala posición del bebé podemos pensar en cosas inamovibles o en causas que la madre tiene oportunidad de modificar.

Como razones inamovibles podemos encontrarnos con un cordón umbilical demasiado corto que limite la movilidad del bebé. Y dentro de los aspectos que la madre puede modificar está la tensión uterina.

 

Un útero relajado favorece la buena colocación del bebé

Un útero tenso limita la movilidad del bebé. Y si la musculatura está rígida en unas zonas y blanda en otras puede provocar una posición determinada del bebé, que buscará la mejor posición dentro de las posibilidades que el espacio, el útero, le ofrezca.

De modo que eliminar las tensiones del útero es una vía efectiva. Un útero relajado favorecerá que el bebé tenga suficiente libertad de movimiento para que, guiado por su inteligencia corporal, encuentre la posición más adecuada para un nacimiento sin dificultades.

¿Cómo podemos eliminar las tensiones del útero?

Es muy probable que el método de Petra indujera a la mujer a un estado en el que su musculatura profunda, y con ella las vísceras, se relajaran profundamente. Desde la práctica corporal hay tipos de movimiento que favorecen una mayor relajación de la musculatura profunda y apertura de la dimensión visceral que otras:

– Las torsiones;
– el movimiento realizado a través del peso;
– y el foco de atención en la dimensión visceral y el movimiento de los fluidos corporales.

Te recomiendo iniciar con este ejercicio de toma de contacto con el útero (http://www.happyyoga.com/yoga-embarazadas-barcelona/ejercicios-para-embarazadas/embarazo/ejercicios-embarazo/page/3/)

Y continuar con la torsión para la pelvis (http://www.happyyoga.com/yoga-embarazadas-barcelona/ejercicios-para-embarazadas/embarazo/ejercicios-embarazo/ )

¡Contáctanos si tienes cualquier duda o si quieres compartir tu experincia con nosotros!

Tere Puig
Directora del Programa de Yoga para el Embarazo y en Familia
www.nacercrecer.com

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Las sesiones de yoga para mujeres embarazadas durante noviembre y diciembre están dedicados al enraizamiento. Continuamos con el trabajo que iniciamos en septiembre -el desarrollo de la percepción interna para cultivar el contacto, contigo y con el bebé- y avanzamos para contactar con nuestra capacidad sentirnos seguras, de contactar con la inteligencia corporal que nos guía para el buen desarrollo de la gestación y para disfrutar del cambio que sucede en nuestro espacio interno.

¿Cómo lo haremos?

– Exploraremos la sensación de solidez en el movimiento y la postura;
– tomaremos conciencia de nuestros huesos y su importancia;
despertaremos y cuidaremos de nuestros pies y piernas;
descubriremos cómo la respiración cuida, nutre y mantiene la salud de nuestros tejidos.

En este artículo descubrirás cómo enfocamos la práctica respiratoria La respiración consciente: beneficios durante el embarazo y el parto

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Durante los meses de septiembre y octubre, en las sesiones de yoga y embarazo, vamos a centrarnos en desarrollar nuestra percepción -interna para cultivar el contacto, contigo y con el bebé.

  • -Trabajaremos para crear un espacio para una nueva vida necesita de suavidad y flexibilidad;
  • -Exploraremos la fluidez en el movimiento;
  • -Tomaremos conciencia del útero;
  • sentiremos la presencia del bebé;
  • -Y trabajaremos en profundidad el suelo pélvico.
Por ello, el ejercicio de las torsiones estará muy presente en las sesiones. Este es el primer movimiento que hace el bebé al nacer, girando la cabeza hacia el pecho de la madre, y el predominante durante los primeros meses. Asociadas a este movimiento están las cualidades psicológicas que desarrollamos en esta etapa: la confianza, la sensación de unión y la empatía con el otro. Todo ello favorecerá que las sesiones sean el espacio de presencia y contacto con el bebé que estamos buscando.
Si te interesa saber más sobre el efecto psicológico de las torsiones, te recomendamos este artículo de J. Tolja, Anatomía experiencial para practicantes de yogahttp://www.bodythinking.com/es/Capitoli/Educazione/anatomiaexperiencial.html

Esta es una de las muchísimas preguntas que solo la propia mujer puede responder. Si practicas yoga enfocada en potenciar el contacto con tu propio cuerpo y en desarrollar tu capacidad de percepción, verás que tú misma irás encontrando las respuestas.

Laura es una mujer como tú y como yo que asistía regularmente a las sesiones de yoga para embarazadas. Debía ser la primavera del del 2006. Una mañana llegó y me dijo: “He empezado con las contracciones”. La sentí con esa alegría serena de la mujer que está en ella misma. “Tengo que pasarlas y prefiero pasarlas aquí que sola en casa”, continuó. Sus palabras y su estar fueron suficientes para mi. Y si por algún motivo necesitábamos atención profesional o sanitaria, estábamos en el centro de Barcelona, igual que su casa. Esto no iba a suponer un problema. La invité a pasar a clase y le dije que me avisara en seguida si necesitaba algo.

Ella, igual que las demás, siguió la clase a su ritmo. Paraba y cambiaba de posición cuando lo necesitaba. A veces respiraba con mayor profundidad, a veces gemía. Ante la curiosidad de las compañeras ella las tranquilizó: “Son contracciones, prefiero pasarlas aquí con vosotras que sola en casa”.

Terminó la sesión y por la tarde nació el bebé.

El regalo que Laura nos hizo a todo el grupo fue extraordinario. Experimentar lo que significa simplemente estar junto a alguien, respirar su fortaleza o percibir su estar en el cuerpo con todos los sentidos, es una vivencia que no se olvida.

¿Hasta cuando podemos practicar yoga durante el embarazo?

Yoga, esa forma de alegría serena con la que estamos en el mundo, la podemos practicar siempre. ¡Y recomendamos hacerlo a menudo!

En cuanto a asanas, pranayamas y meditaciones, hazlas siempre que sientas esa necesidad profunda de hacerlas, siempre que sientas unas ganas irresistibles de hacerlas. Evita hacerlas si  el único motivo es que piensas, o te han dicho, que te harán bien. El objetivo último de nuestras sesiones es que tú sepas, sientas, cuándo y hasta cuándo.

Tere Puig
Directora del Programa de Yoga para el Embarazo y en Familia
www.nacercrecer.com

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Tumbada sobre el suelo, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados a una distancia de la pelvis que te haga sentir cómoda y estable, céntrate en la zona pélvica sintiéndola por fuera y por dentro, en su interior el útero y el bebé reposando sobre el sacro.

Movimiento

Empieza a bajar las rodillas hacia un lado mientras sientes cómo este movimiento hace rodar la pelvis sobre el suelo y empieza el deslizamiento el útero y el bebé dentro de ella, igual que se deslizaría el agua al balancear el cuenco que la contiene.

Cuando la pelvis se detenga quédate unos segundos en esta posición, sintiendo como el útero y el bebé descansan ahora sobre uno de los costados de tu pelvis.

Luego empuja el suelo con uno de tus pies para ayudar a que la pelvis inicie el movimiento en sentido contrario. Justo hasta que el propio peso te lleve a completar el movimiento de vuelta a la posición inicial y puedas ir sintiendo el deslizamiento del útero y el bebé en sentido contrario.


Extraído del libro “Una mirada yóguica al embarazo” de T. Puig

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Preparación

Sentada con la espalda apoyada en la pared o con las manos apoyadas detrás del cuerpo, actuando como otro punto de sostén, percibe los puntos de apoyo del cuerpo con el suelo: manos, nalgas, piernas y talones.

Movimiento

Te propongo iniciar un movimiento de torsión desde los pies – irán moviéndose hacia el centro y hacia fuera como si fueran un limpiaparabrisas – para ir observando como el movimiento se va propagando a lo largo del cuerpo: irás paseando tu atención desde los pies hacia arriba, sintiendo el movimiento en la musculatura y los huesos, centrándote en los fémures que rotan en la articulación de la cadera, observando si el movimiento llega a las nalgas, a los riñones, al vientre ¿hasta dónde puedes percibir el movimiento?

Haz el ejercicio durante el tiempo que tu cuerpo te lo pida y ve soltando tensión de las zonas del cuerpo en las que no sientas el movimiento para abrirte a él y a su percepción.


Extraído del libro “Una mirada yóguica al embarazo”  de T. Puig

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Cuando estés cómoda pon las manos sobre el bajo vientre y tómate un tiempo para sentir el útero. Olvida cualquier imagen que tengas de un útero y siente el tuyo

¿Cuánto espacio ocupa?

¿Cuánto pesa?

Puedes dejarlo reposar sobre el fondo de la pelvis y dirigir tu respiración hacia él. El útero, como todas las vísceras, quiere nutrirse de la energía y los nutrientes que el aire y los líquidos corporales le aportan, de modo que se agranda con cada inspiración, como una esponja llenándose de agua, y se contrae con cada espiración para vaciarse de lo que ya no necesita.

Disfruta este movimiento todo el tiempo que necesites. Y mientras, fíjate en cómo el movimiento del útero moviliza también se refleja en la zona vaginal. Al inspirar tu útero se agrandará y tu vagina se abrirá, al espirar tu útero se contraerá y tu vagina se cerrará.


Extraído del libro “Una mirada yóguica al embarazo”  de T. Puig

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Sentada de la forma que mejor estés y con tus manos sobre los muslos, asegúrate de que el peso del cuerpo reposa sobre los isquiones. Siente tu pelvis como un cuenco lleno de agua.

Movimiento

Comienza a balancearla de delante hacia atrás. Cuando tu pubis se acerque al suelo percibirás el contenido de tu pelvis, las vísceras y el bebé, deslizándose suavemente hacia delante para ir a reposar sobre la musculatura abdominal.

Luego tu pelvis se balanceará elevando el pubis y acercando el cóccix al suelo y percibirás cómo el útero y el bebé resbalan hacia atrás buscando apoyo en el sacro.

Después de unas repeticiones, fíjate también en el movimiento del suelo pélvico: se abre cuando el pubis va hacia abajo, se cierra cuando el pubis se eleva. Repite el movimiento tantas veces te sientas cómoda haciéndolo y tomándote la libertad de permanecer en cualquier posición del movimiento que necesites disfrutar.

Extraído del libro “Una mirada yóguica al embarazo” de T. Puig

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